
PARA TRANSPORTARSE EN NEW ORLEANS
COLECTIVOS DE AEROPUERTO. Se trata de los transportes oficiales desde el Aeropuerto Internacional Louis Armstrong a los hoteles del centro. Salen en promedio cada 15 minutos desde el primero hasta el último vuelo del día. Para reservar la recogida en el hotel a su regreso debe llamar al 5223500 como mínimo 48 horas antes de su vuelo. Tarifa: unos 20 dólares.
AUTOBUSES. Son operados por la Autoridad Regional de Tránsito (RTA). Tarifas: estándar 1.25 U$; express 1.50 U$; tercera edad 0.40 U$ y transferencias 0.25 U$. También hay pases RTA VisiTour. Para más informes de rutas, horarios y pases puede consultar la página www.regionaltransit.org o llamar al 2422600.
También está el Vieux Carré Line, RTA bus no.3, que atraviesa el Cuarto Francés, el Central Business District y el Faubourg Marigny. Y como experiencia simpática puede hacerse el recorrido en el más antiguo tranvía del mundo en plena operación, con más de siglo y medio de existencia, el St. Charles Avenue Streetcar, que va desde la ancha Calle del Canal y las avenidas Carrollton y Claiborno, en una ruta de hora y media a través del Garden District y el centro, con múltiples paradas y las posibilidad de disfrutar de las mejores vistas de la ciudad. Sus costos oscilan entre 1.50 U$ y cinco dólares por día.
RENTA DE AUTOS. Desde el mismo aeropuerto hasta los hoteles varias empresas ofrecen la renta de vehículos y en estos sitios pueden contratarse.
TAXIS. Abundan Por toda la ciudad, en particular por la zona histórica y el banderazo inicia en 2.50 U$ por el primer cuarto de milla, y después, cada 40 segundos aumenta 0.40 U$.
SI DE MÚSICA SE TRATA...
Las raíces de la música estadounidense –blues, jazz, ragtime y rock’n roll –son melódicamente tributarias del poderoso río Mississippi. Ningún otro sitio puede proclamar la rica herencia que se extiende desde St. Louis a Memphis hasta New Orleans, tres ciudades conocidas por contribuir, la primera con el blues y el ragtime, la segunda con el blues y el rock, y la última con el jazz, surgido cuando las bandas de metales crecieron en popularidad y los aficionados bailaban con los agitados ritmos del rag, además de “jaezar”, un término algo ambiguo que significa “la mar de cosas”, “animarse” o “llamar la atención”, lo cual sin duda constituyó una denominación idónea para un género musical donde la improvisación patentizaba la creatividad de sus intérpretes.
Ya en 1917 Nick La Rocca y su Original Dixieland jazz Band lograron pegar sus hits y a finales de la Primera Guerra Mundial salió a la palestra el talento del legendario trompetista Louis Armstrong (Satchmo), nativo de New Orleans, a quien se le dedica en la actualidad uno de los encuentros musicales más interesantes de la ciudad, el Satchmo SummerFest, (www.satchmosummerfest.com) del 31 de julio al 4 de agosto, con sede en el Louisiana State Museum Old US Mint, en la Ave. Esplanade, del Cuarto Francés y en otras locaciones de esta céntrica zona, donde en la actualidad se rinde culto a estos géneros cotidianamente y para constatarlo basta caminar por cualquiera de estas calles, de Bourbon, St. Peter, Poydras, Napoleón Ave. Dauphine o Chartres.
¿CONOCE LOS ESTILOS CAJÚN Y CREOLE?
¿No? Pues no hay problema. Es posible aprender sobre una de las peculiaridades gastronómicas de New Orleáns, las cocinas cajún y creole (criolla), verdaderos deleites para cualquier paladar por más exigente que sea, y cuyos secretos se develan en varias instituciones especializadas, como la Cookin’ Cajun Cooking School, donde chefs expertos impartes clases –a 20 U$ dos horas-, precio que incluye 10% de descuento en compras en la tienda cercana “Creole Delicacies”. Informes: www.cookincajun.com
También, pueden acudir al New Orleans School of Cookin & Louisiana General Store, donde imparten clases prácticas tanto de cajún como de creole, por 25 U$ por tres horas. Más datos en www.nosoc.com
PRINCIPALES EVENTOS ANUALES EN NEW ORLEANS
MARDI GRAS SEASON
Febrero 10-24
Este mundialmente famoso carnaval representa lo más auténtico de las tradiciones festivas de esta urbe pluricultural y es reconocido como uno de los más relevantes festejos de esta índole en Estados Unidos y en todo el orbe. Sus coloridos desfiles, los disfraces y máscaras extravagantes, así como la explosión de música que desata lo convierten en una celebración sin paralelo.
FESTIVAL LITERARIO TENNESSEE WILLIAMS
Marzo 26-30
Con una serie de actividades musicales y literarias tiene lugar cada año este encuentro de los amantes de la buena lectura, donde se homenajea al prestigioso escritor.
FESTIVAL DEL CUARTO FRANCÉS O “FRENCH QUARTER”
Abril 11-13
Este evento para el disfrute de toda la comunidad celebra la tradición gastronómica y musical de New Orleans en una de sus áreas más renombradas. Hay para todos los gustos y edades, desde los más pequeños hasta los adultos, con paseos por el río Mississippi engalado por fuegos artificiales.
FESTIVAL DEL PATRIMONIO CULTURAL Y DE JAZZ DE NEW ORLEANS
Abril 25-Mayo 4
Se trata de un inolvidable evento que reúne a miles de afamados intérpretes internacionales, así como a cocineros y artesanos en un rico intercambio de experiencias de primer nivel. Constituye una buena opción para los aficionados a la cocina gourmet y a la mejor música de la región.
FESTIVAL DE LA ESENCIA MUSICAL
Julio 3-5
Todas las variantes del jazz suenan en este singular encuentro, donde además se discute sobre el tema saboreando la deliciosa comida típica de la Louisiana.
FESTIVAL DE LARGOMETRAJE Y VIDEO NEW ORLEANS
Octubre 9-16
La Sociedad de Cine de esta ciudad ofrece a los realizadores y productores de ambas líneas fílmicas la oportunidad de presentar sus obras, con premieres regionales y la participación de innovadores artistas de todo el mundo.
ESTILO NAVIDEÑO DE NEW ORLEANS
Diciembre 1-31
Esta ciudad tiene un peculiar modo de celebrar la Navidad, con arreglos sui generis, que incluye la decoración de casas históricas, tiendas y calles, en especial, por las zonas más turísticas.
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NEW ORLEANS, VITAL Y SONORA
Por Mayra A. Martínez
Es una de las ciudades más turísticas de Estados Unidos, con un encanto peculiar y con todo lo necesario para pasarla bien: una oferta gastronómica de primer nivel, numerosas opciones de entretenimiento, con un entorno musical increíble, una arquitectura sui generis, y en general un estilo de vida que la diferencia de otras urbes del país. No obstante, para muchos New Orleans es el lugar más europeo de Estados Unidos, para otros es su capital musical y no pocos la consideran una joya arquitectónica plena de vitalidad, pues su centro histórico, el famoso Cuarto Francés, que ocupa más de un centenar de manzanas, vibra día y noche al compás de la improvisación jazzística o de voces potentes entonando blues, a lo largo de calles con nombres de origen francés o, incluso, español, como memoria indiscutible de la fusión de culturas sobre las que surgió la ciudad y que hoy la distinguen entre las demás de la nación americana.
Sin duda, al llegar lo más recomendable para el turista es sentarse frente al mapa donde se ubican los principales atractivos y preparar un itinerario, de acuerdo con el tiempo disponible para no dejar de visitar lo esencial. Por eso, en principio decidimos conocer el famoso Acuario de las Américas “Audubon” -ubicado al final de la céntrica Calle del Canal donde se ubican la mayoría de los hoteles más recomendables y frente al World Trade Center (WTC)– que reúne unos 15 mil especímenes marinos, y su teatro IMAX 2D y 3D, los cuales forman parte de un grupo de interesantes museos y parques temáticos auspiciados por el Instituto de la Naturaleza “Audubon”, entre cuyas instalaciones destacan el Zoológico, considerado uno de los mejores a escala mundial, con dos mil animales en exhibición, de 100 especies; el Centro “Audobon” Louisiana para la Naturaleza; el de Investigación de Especies en Peligro y el Insectario, próximo a inaugurarse. Todos están abiertos al público y representan opciones de conocimiento sumamente motivadoras.
Pero, volvamos al acuario, donde conviene llegar a las 9:30 AM, horario de apertura, pues el recorrido puede tomar varias horas. Antes, podemos disfrutar del amanecer en la ribera del río Mississippi, que por su caudal más parece mar, y en cuyas orillas se encuentra todo “Audubon”. Ya en la planta baja del acuario merece la pena recrearse bajo el túnel del área de arrecifes caribeños, pues al atravesarlo brinda la sensación de una inmersión submarina; de ahí nos enfrentamos a una inmensa pecera con 400 mil galones de agua salada, donde nadan imponentes tiburones y múltiples especies del Golfo de México, para arribar a un espacio en penumbras con una notable colección de medusas, desde las bioluminiscentes del fondo marino, hasta unas diminutas cual exquisitas obras de arte de la naturaleza.
En el segundo nivel de este recinto está la réplica de la Selva Húmeda del Amazonas, donde llaman la atención unas pirañas de casi medio metro de largo; el área de los graciosos pingüinos; la caverna de los tiburones aún en desarrollo y un sitio donde se puede tocar a uno recién nacido, así como las peceras con infinidad de curiosos caballitos de mar o la pareja de nutrias Buck y Emma.
Cierra la exhibición el área dedicada en especial a las multicolores ranas, de todos tamaños y procedencias, o el impresionante cocodrilo blanco oriundo de la región.
Una mirada a vuelo de pájaro
Para hacer una parada en el trayecto nada mejor que subir al restaurante circular del WTC, desde cuyas enormes ventanas panorámicas se disfruta de una vista espectacular de toda la ciudad, hacia cuya parte más histórica nos dirigimos no sin antes dar una vuelta por la moderna Plaza Comercial del Canal, a mitad de camino, repleta de boutiques de marca y, por supuesto, con lo más chic del momento.
De ahí tomamos hacia el llamado Cuarto Francés, similar en importancia a nuestro Centro Histórico, por la calle Decatur, de notorio estilo europeo y mansiones restauradas hasta el detalle, en su mayoría petit hoteles, -en los que destacan los hermosos balcones con una herrería en sus barandales y detalles de esquina al nivel de los encajes más laboriosos-, así como tiendas con originales escenografías en sus entradas, que recuerdan el carnaval del Mardi Gras o restaurantes y bares de cualquier índole. Varias cuadras adelante, entre St. Peter y St. Ann encontramos el Parque Jackson, que según consta en una de las tantas placas de datos históricos situadas en puntos estratégicos, fue antaño la Plaza de Armas y al fondo emerge la catedral de St. Louis, la más antigua de Estados Unidos. También, está el Cabildo, un histórico edificio que albergó al consejo gobernante o cabildo durante la Colonia.
Con sus coches tirados por caballos que se alinean en el exterior de la plaza y sus cuidados jardines, el sitio evidencia el influjo francés, tanto que al final de Decatur, ocupando varias manzanas está el popular Mercado Francés, una suerte de tianguis multiétnico con auténticas piezas de arte africano, chucherías taiwanesas o playeras alegóricas para los turistas.
En pocas calles se encuentran, entre otras instituciones culturales el New Orleans Jazz National Historic Park Center, el Mardi Gras Museum and New Orleans Jazz Collection, el viejo Convento de las Ursulinas, la iglesia de St. Mary, las casas Beauregard Keyes-Le Carpentier, los museos de Madame John´s o del Voudú, por citar unos pocos de los sitios de interés. En verdad, hay mucho para conocer y las horas pasan volando, por lo que debemos guardar fuerzas para disfrutar de la intensa vida nocturna, que promete ser fascinante.
Antes de seguir el recorrido cargamos baterías en uno de los múltiples restaurantes. Una deliciosa sopa de mariscos, pollo y verduras llamada gumbo, bastante picosa, y unos camarones en salsa cajún levantan nuestros ánimos. Resulta obvia la influencia caribeña y, sobre todo, la de la emigración negra traída siglos atrás para trabajar en las plantaciones, muchas de las cuales, por cierto, han sido restauradas y constituyen otra opción turística. Si dispone de tiempo suficiente, le recomendamos dedicar un día a recorrer las afueras, visitando sobre todo el Museo Afroamericano, que ocupa la mayor casa de plantación del sur estadounidense, plenamente conservado. Se trata de un edificio de estilo italiano, con 64 habitaciones, 200 ventanas y 165 puertas, todo un suceso en sí mismo.
Por Bourbon Street
La más famosa calle de New Orleans no tomó su nombre del delicioso licor, sino de un miembro de la familia real francesa, el Duque de Bourbon, regente de aquella nación hasta el ascenso al trono de Luis XV. Cabe recordar que la ciudad nació como colonia francesa, fundada en 1718 por el navegante Jean Baptiste el Moyne, lo cual propició que se poblara con emigrantes de bajos recursos y no pocos malhechores que huían del peso de la justicia en el Viejo Continente. Fue cedida a Francia en 1800, trámite formalizado tres años después. También, durante algún tiempo perteneció a la corona española hasta que Napoleón Bonaparte la vendió a Estados Unidos por 15 millones de dólares.
Bourbon Street es una perenne fiesta, desde el amanecer hasta bien entrada la madrugada. A través de sus 14 cuadras, que ya al caer la tarde se vuelven peatonales, puede encontrarse todo lo que caracteriza a esta ciudad, desde su magnífica oferta gastronómica hasta la mejor música, curiosamente en establecimientos cuyas puertas permanecen abiertas de par en par, permitiendo a los transeúntes escuchar un rato algo de jazz, de blues o una descarga de tambores, cualquier cosa es posible aquí: toparse con unos personajes-maniquíes o con payasos haciendo acrobacias, además de escuchar una mezcla de idiomas a nuestras espaldas, por el turismo llegado de cualquier lugar del mundo. Y para llevarse algún recuerdo abundan las tiendas de artesanías, con playeras alegóricas y montones de souvenirs.
Y para los amantes de la buena mesa, una parada en el Red Fish Grill puede resultar una experiencia inolvidable, en especial si disfruta del pez rojo o catfish regional y para el postre un cheesecake inolvidable. Sin duda, la gastronomía de New Orleans resulta memorable para el paladar más exigente.
Pero, no sólo Bourbon Street ofrece esos deleites. Están Royal, St. Peter, Chartres, Conti, Bienville y muchas más en ese increíble Cuarto Francés, con elegantes boutiques, galería de antigüedades y de arte, y siempre los fabulosos restaurantes o la vibrante presencia de la música. Por eso, si quiere pasarla bien, en un ambiente festivo y disfrutando lo mejor de la vida, váyase a New Orleans. Le aseguro que no se arrepentirá.
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