Así, desde la entrada vemos un espacio dedicado a la venta de libros de arte erótico, carteles y tarjetas con reproducciones de hermosas piezas, y originales souvenirs, mediante cuyas compras, así como con la contribución de los visitantes, con un módico pago de 15 dólares, se propicia la permanencia de este estupendo museo, que enriquece la oferta turística de la zona desde su apertura a mediados de octubre de 2006, pues permite viajar en el tiempo viendo los innumerables tesoros artísticos sobre el erotismo, desde la época bíblica, a antigüedades griegas y de la mitología romana, con creativos objetos traídos de Asia, en especial de China, Japón, India y de varios países de África, hasta ejemplos contemporáneos de importantes pintores o escultores.
El World Erotic Art Museum, con una colección de disímiles piezas valoradas en 10 millones de dólares, se encuentra en el 1205 Washington Avenue, de Miami Beach, en el corazón del distrito Art Deco, en el primer nivel de uno de esos edificios, donde en 12 mil pies cuadrados están expuestas alrededor de cuatro mil obras de diversos tamaños, desde miniaturas hasta esculturas de gran dimensión, distribuidas en cubículos iluminados con fibra óptica.
La propietaria y creadora del museo es Naomi Wilzig, viuda de Siggi Wilzig,
quien fuera CEO y Presidente de la Trust Company of New Jersey. Ella empezó a coleccionar arte erótico unas dos décadas atrás cuando su hijo le pidió encontrar algunas piezas de interés para su departamento de soltero en tiendas de antigüedades y mercados “de pulgas” de Estados Unidos y Europa.
De este modo se fue formando una inmensa colección, elegida con gran gusto y sobre la base de un amplio conocimiento del tema, ya que además en el museo hay una biblioteca con más de 250 libros especializados, y la señora Wilzig es autora de cinco títulos sobre arte erótico.
Para más informes sobre el museo le sugerimos entrar al sitio web www.wem.com. Sin lugar a dudas, hallará una razón de peso para bajar hasta Miami Beach, no sólo con el fin de gozar de sus playas, sino para recorrer este aleccionador centro cultural, que confirma la rica historia del erotismo y todas sus variables.