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EN EL CORAZÓN DE COLOMBIA, UNA CATEDRAL DE SAL
Al viajar a Bogotá es indispensable tomarse un día para conocer un monumento excepcional, a poco más de una hora de carretera hacia el norte, en plena sabana al centro del país, declarada Primera Maravilla de Colombia, la Catedral de Sal de Zipaquirá.
Aunque el distrito capital cuenta con 29 templos de interés patrimonial, como la Catedral Primada, el Santuario de Monserrate o las suntuosas iglesias de San Agustín, La Concepción o San Francisco, por sólo citar algunos dignos de atención, sin dudas una de las principales atracciones religiosas, artísticas y constructivas de la nación está ubicada en el complejo temático El Parque de la Sal, con un área de 32 hectáreas, a una altitud de 2.652 msnm, en el municipio de Zipaquirá, del departamento de Cundinamarca, el cual recibe más de medio millón de turistas nacionales e internacionales cada año, interesados en bajar los 180 metros que conducen a su imponente Catedral de Sal, tallada en las paredes de esta secular mina, de donde todavía se extrae una producción notoria.

De Bogotá hacia el norte
Además de la expectativa de este sitio, pues sólo hay otra mina-museo de sal en el mundo, la de Wieliczka, de siete siglos de antigüedad, que se encuentra a 15 km al sur de Cracovia, en Polonia, el recorrido hacia la sabana va mostrando la exuberancia de la vegetación circundante, y conviene parar en algunos puntos del camino, ya sea para disfrutar del Castillo Marroquín, una curiosa edificación de principios del siglo XX o tal vez aprovechar para tomar algún alimento en Chía u otra población cercana, en uno de los restaurantes típicos, como El Pórtico o Andrés Carne de Res, de reconocida oferta gastronómica en la zona.
Cabe advertir que hay dos rutas básicas para llegar a Zipaquirá. Una saliendo por la autopista norte, para desviarse a la altura del Puente del Común y luego pasar por Chía y Cajicá, en tanto la otra consiste en tomar el Puente del Común y en vez de desviarse irse por la carretera central del norte hasta Briceño y el Parque Jaime Duque. En la glorieta girar hacia la izquierda y 10 minutos arribar a Zipaquirá.
Más de medio siglo de historia
La Catedral de Sal remonta su historia a la década de los cincuenta, en el siglo pasado, cuando en 1954 se inauguró la primera basílica, con una longitud de 120 metros, una superficie habitable de 5,500 m² y una altura de 22 metros. Ya en los noventa la Sociedad Colombiana de Arquitectos convocó un concurso para el diseño arquitectónico y artístico del nuevo templo, que ganó el arquitecto Roswell Garavito Pearl, mientras la dirección técnica de ingeniería recayó en el ingeniero Jorge Enrique Castelblanco Reyes, ambos oriundos de Bogotá. Inaugurado en diciembre de 1995 destacaron los cambios estructurales en el túnel de ingreso, la cúpula y la sacristía.
Al iniciar el recorrido, a pie y con cómodos zapatos, pues nos advierten que caminaremos más de una hora por los túneles de la antigua mina, constatamos la presencia de la sal en las paredes, y vamos disfrutando de un espectáculo emocionante, más allá de creencias religiosas, pues el diseño de la ruta remite paso a paso al sacrificio de Jesús, atravesando las catorce estaciones del Vía crucis, todo tallado en la piedra de sal, con enormes cruces en capillas y altares, donde el visitante puede sentarse a orar, a meditar o sólo a descansar para proseguir su camino.
La iluminación ambiental es de un colorido tenue, con múltiples matices, muy adecuada a la esencia del lugar y a lo largo de la vía se halla una rica colección artística, en especial, de esculturas de sal y mármol.
Al culminar la ruta el visitante se enfrenta a la nave central, donde se observa la cruz de 16 m, tallada en el fondo de la pared, así como el altar mayor y el comulgatorio y sobre el piso de la nave se halla una escultura tallada en mármol, titulada La Creación del Hombre, Homenaje a Miguel Ángel, en la Capilla Sextina, del escultor Carlos E. Rodríguez Arango.
Bien ganado tiene el magno monumento el título de maravilla arquitectónica e ingenieril de Colombia, valores a los que se añade su calidad como patrimonio cultural, religioso y ambiental. Los depósitos de sal de las montañas de Zipaquirá tienen una datación de 200 millones de años, elevados sobre la superficie en el periodo terciario tardío hace 30 millones de años y concentrados en el sitio actual.
Más informes:
http://www.catedraldesal.gov.com
Horario: toda la semana, de 9:00 a.m. a 6:00 p.m.
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